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Historia de momentos

Perdiendo la fe

Recuerdo “El Árbol”, ese relato de Ángel que habla de mi sueño, un sueño en el que el paso de los años no acaba con esto, donde el seguir cada uno nuestro camino y construir nuestra vida no nos separa; donde, a pesar de las responsabilidades, del trabajo, de tener cada uno su propia familia, nos vemos cada vez que podemos con quien se puede (además algunos amigos simplemente son más parte de nuestra vida, incluso de nuestro día a día). Y también nos juntamos todos (o la gran mayoría) al menos una vez al año, porque pienso que no es tan difícil reservar unos días al año para estar con el grupo; no, sé que no lo es y si se quiere, se puede; aunque nuestras vidas vayan (como siempre han ido en realidad) por caminos muy distintos y cada vez tengamos más obligaciones y “menos tiempo”, sé que se puede.

  

  

Pero algo ha cambiado, también lo sé, es imposible obviarlo; parte de mi fe se ha quedado por el camino (aunque, en vano, sigo intentando creer que sólo ha perdido fuerza). Algo ha cambiado y ya no puedo mantener ese sueño conmigo, una parte se aleja sin que lo pueda evitar y me duele porque parte de mi también se aleja con él y sólo trato de seguir adelante intentando que esa parte no se lleve consigo todo lo demás y me quede sin mi sueño; sin la posibilidad de que se convierta en realidad.

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