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Historia de momentos

11-M

Recuerdo aquella mañana, mi padre, como siempre, veía las noticias sentado en el sofá, pero en esta ocasión no adormilado como de costumbre, sino atento al televisor. Yo... no sé si ya lista esperaba con él que llegase la hora de salir o si "pare" a ver cuando escuche la noticia... Pero tengo la imagen clavada en mi mente: yo allí sentada en el brazo del otro sofá, como él, atenta al televisor... no recuerdo que dije (aunque no es difícil de imaginar), no recuerdo que pensé, ni que sentí exactamente; pero recuerdo esa escena 5 años después y sé que, aún sin saber la magnitud de la noticia, aquello me empezó a doler (todo lo que puede doler en esas circunstancias de... "distancia"). Casí de inmediato, dentro de aquella incertidumbre existente a menos de una hora de haber ocurrido, pensé en mis amigos que vivían en Madrid y analicé mentalmente quienes, al vivir a las afueras, era más probable que hubiesen cogido un tren aquella mañana. No sé cuando empecé a escribir mensajes, quizás aún veía las noticias; pero creo que en el coche rumbo a la uni aún seguía escribiendo.

 

No sabría decir que comentamos los compañeros en la uni... pero recuerdo perfectamente que tenía clase de fiscal (por lo que en ella ocurrió) con mi tio. Era Jueves (lo sé por la canción de LOVG, aunque si lo pienso si me suena). No recuerdo sus palabras, pero recuerdo la escena: yo en aquella banqueta (como siempre en 1ª fila) mientras él, mi tio, mi profe, hablaba de lo ocurrido nada más llegar. Recuerdo lo que sentí... cierta presión invadiéndome por dentro, acompañada de un esfuerzo por aguantar las lágrimas y de unos puños apretados; no sé si era tristeza, rabia o impotencia, dolor..., creo que todo ello y algunas cosas más; las mismas que sentía en las palabras de mi profesor, de mi tio. Es probable que nunca me haya sentido tan cerca de él como aquel día... como en aquel momento.

 

Recuerdo el móvil en la mano izquierda, escondido bajo la pala donde estaban los apuntes; recuerdo el sms de Susana sobre las 10, o quizás un poco antes, y el alivio al saber que ella y su gente estaban bien. No sé como transcurrio la mañana, sólo recuerdo un desasosiego creciente al no recibir respuesta de Ángel. Aquel Ángel por el que sentía una amistad que no sabría definir, pues sin que tuviesemos excesiva confianza, tenía (para mi) algo de especial, de distinta (en comparación con otra getne de Bray con la que tampoco tenía tanta confianza). Aquel Ángel que 5 años despues es mi mejor amigo, una de las personas en las que más confio y una de las poquísimas personas con quien soy capaz de hablar de todo (todo lo que no me guardo para mi). Aquel Ángel que no me escribió hasta las 4 de la tarde.

 

Tampoco recuerdo como transcurrió el resto del día, sé que estuve, como todos, pendiente de las noticias, sé que me sentía cada vez más... triste (entre otras cosas); sé que lloré (mucho). En la última imagen que conservo de aquel día, estoy en la mesa del salón llorando sobre un folio donde poco antes de las 12 empiezo a escribir una poesía, en un intento por sacar todos los sentimientos que me ahogaban; los sentimientos de una persona "ajena" a lo ocurrido que también sintió aquel golpe en su vida desde lejos y que pensaba constantemente en cuánto podrían estar sufriendo los realmente afectados, en cuántas vidas había acabado de repente, cuántas habían cambiado para siempre... Entre lágrimas plasmaba aquel manantial de sentimientos que me invadían, unos sentimientos que muy probablemente serían los de otras muchas personas; lo plasmaba en una poesía que terminé cuando el día 11-M ya había acabado.

 

* Un tiempo después (creo que algo más de un mes después), pasé por Madrid y fui intencionadamente a la estación de Atocha. ¡Qué sensación tan extraña! ¡Qué invasión de sentimientos! Tristeza, dolor, rabía, impotencia... y aquella sensación de que se hubiese parado el tiempo en aquella estación, una estación que emanaba emociones y donde había tantas personas que no iban a coger ningun tren; sus miradas, sus silencios, sus lágrimas... No sé cuanto tiempo pude estar allí, observando, sintiendo, andando muy despacio, absorta, invadida de emociones. Pusé mi poesía en una columna y salí, lentamente, de la estación aún absorta e inmersa en mi misma, en un montón de sentimientos y de sensaciones; salí de Atocha mirando atrás y sintiéndome distinta.

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2 comentarios

laura -

No sé si se lo dije a nadie, pero la verdad no recuerdo haberlo hecho. Ir allí (y poner mi poesía) era algo que necesitaba hacer por mi misma, porque así lo sentía; no hacía falta que nadie lo supiera.

Gracias Ra.
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Raquel -

Creo que nunca me habías dicho que habías puesto tu poesía en Atocha... Me ha sorprendido, pero me ha parecido un gesto muy bonito, la verdad. Un beso Laura.
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